Las hormonas tiroideas son esenciales para regular el metabolismo, la energía y el crecimiento en el cuerpo. La glándula tiroides produce hormona tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), que controlan la velocidad a la que el cuerpo quema calorías y utiliza la energía.
Se prescriben principalmente para tratar el hipotiroidismo, una condición donde la tiroides no produce suficiente hormona. Los síntomas incluyen fatiga, aumento de peso, depresión y sensibilidad al frío. También se utilizan en casos de bocio y después de cirugía tiroidea.
Los medicamentos más comunes incluyen Levotiroxina (Eutirox, Synthroid), que es la hormona T4 sintética. También está disponible la Liotironina (T3) y combinaciones de T4/T3. La dosis se ajusta individualmente según los niveles de TSH del paciente.
Es importante tomar estos medicamentos con el estómago vacío, preferentemente por la mañana, para una absorción óptima. Los pacientes deben realizarse análisis de sangre regularmente para monitorizar los niveles hormonales y ajustar la dosis según sea necesario.
Las hormonas sexuales femeninas incluyen estrógeno y progesterona, que son fundamentales para la salud reproductiva, ósea y cardiovascular de las mujeres. Estas hormonas regulan el ciclo menstrual, el desarrollo sexual y protegen la densidad ósea.
Se utilizan en anticonceptivos hormonales para prevenir el embarazo, en terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia para aliviar sofocos y sequedad vaginal, y en casos de irregularidades menstruales. También se prescriben para endometriosis y síndrome de ovario poliquístico (SOP).
Entre los anticonceptivos orales más populares están Yasmin, Yaz, Diane-35 y Nuvaring. Para la menopausia, están disponibles Premarin, Estradiol, Activelle y Kliogest. Los tratamientos con progestágenos incluyen Prometrio y Duphaston.
Estos medicamentos requieren prescripción médica y deben tomarse según las indicaciones específicas. Es fundamental informar al médico sobre antecedentes de trombosis, cáncer de mama o tabaquismo, ya que estos son factores de riesgo importante en el uso de hormonas.
La testosterona es la hormona sexual masculina principal, responsable del desarrollo de características sexuales secundarias, la masa muscular, la densidad ósea y la función sexual. Actúa en prácticamente todas las células del cuerpo masculino.
Se prescriben en casos de hipogonadismo, una condición donde los testículos no producen suficiente testosterona. Los síntomas incluyen fatiga, depresión, disfunción eréctil y disminución de libido. También se utilizan en terapias de reemplazo hormonal y en algunos casos de déficit androgénico relacionado con la edad.
Los tratamientos disponibles incluyen Testogel (gel transdérmico), Andriol (cápsulas orales), Sustanon (inyecciones intramusculares) y Nebido (inyección de larga duración). También están disponibles parches de testosterona como Andropatch y Testoderm.
El tratamiento con testosterona requiere monitoreo regular mediante análisis de sangre para evaluar niveles hormonales y función prostática. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios y contraindicaciones, especialmente en pacientes con antecedentes de cáncer de próstata.
Las hormonas suprarrenales incluyen corticoides (cortisol) y aldosterona, producidas por las glándulas suprarrenales. Estas hormonas son esenciales para mantener la presión arterial, regular el estrés y controlar el metabolismo de carbohidratos y electrolitos.
Se prescriben para tratar la insuficiencia suprarrenal, donde las glándulas no producen suficientes hormonas. Se utilizan también como antiinflamatorios e inmunosupresores en condiciones como artritis reumatoide, lupus, asma grave y rechazo de trasplantes. Además, se emplean en casos de enfermedad de Addison.
Los corticoides sintéticos más prescritos incluyen:
Estos están disponibles en formas orales, inyectables y tópicas. La aldosterona sintética, Fludrocortisona, también está disponible para casos específicos de deficiencia.
Estos medicamentos deben tomarse exactamente como se prescriben, nunca interrumpiendo abruptamente el tratamiento. Los corticoides pueden causar retención de líquidos, aumento de peso e inmunodepresión, por lo que requieren supervisión médica cercana y monitoreo de efectos secundarios.
La insulina es la hormona pancreática más importante, regulando los niveles de glucosa en sangre. El páncreas también produce glucagón, que actúa en el sentido opuesto. Estas hormonas son fundamentales para el metabolismo de carbohidratos y la energía.
Se prescriben principalmente en el tratamiento de la diabetes mellitus, tanto tipo 1 como tipo 2 avanzada. La insulina es esencial en diabetes tipo 1 y se utiliza en diabetes tipo 2 cuando otros medicamentos no son suficientes. También se utilizan análogos de GLP-1 como tratamiento moderno.
Los tipos de insulina disponibles incluyen insulina rápida (Humalog, Novolog), insulina NPH de acción intermedia (Insulatard, Humulin N), e insulinas de acción prolongada (Lantus, Levemir, Tresiba). Además, están disponibles medicamentos como Metformina, Glibenclamida y los más modernos inhibidores de SGLT2.
Los pacientes diabéticos requieren educación específica sobre autocontrol de glucemia, técnicas de inyección y reconocimiento de hipoglucemia. La insulina debe almacenarse correctamente en refrigeración y los pacientes deben llevar un registro detallado de sus niveles de glucosa para optimizar el control.
La hormona del crecimiento (somatropina) es producida por la hipófisis anterior y es crucial para el crecimiento durante la infancia y la adolescencia. Continúa desempeñando un papel importante en adultos regulando la composición corporal, la masa muscular y la densidad ósea.
Se prescribe para tratar el déficit de hormona del crecimiento en niños (enanismo hipofisario) y adultos. También se utiliza en síndrome de Turner, insuficiencia renal crónica pediátrica y síndrome de Prader-Willi. En adultos, trata el déficit de hormona del crecimiento del adulto causado por deficiencias hipofisarias.
Los medicamentos disponibles incluyen Genotropin, Humatrope, Norditropin, Saizen y Zomacton. Todos son formas sintéticas recombinantes de hormona del crecimiento administradas por inyección subcutánea. Las dosis se prescriben personalizadamente según edad, peso y respuesta al tratamiento.
El tratamiento requiere inyecciones regulares, generalmente diarias o varias veces por semana. Los pacientes deben ser monitorizados regularmente con análisis de sangre y evaluaciones de crecimiento. Este tratamiento es especializado y requiere seguimiento por endocrinólogos pediátricos o de adultos según corresponda.